Sus compañeros la conocen mejor como Margarita,
es madre de dos hermosos hijos y graduada de secretaria comercial en el INCES,
pues nos comentó que desde muy pequeña ya estaba utilizando la máquina de
escribir. Con una infancia que quizás para los millenials es muy curiosa, porque en aquella época no había
redes sociales ni celulares, y los verdaderos juegos y pasatiempos era el escondite
y escuchar radionovelas después de clases.
¿Por qué estudió secretariado comercial?
M.R: A parte que eran las dos carreras que habían en el INCE en
ese tiempo: secretariado comercial y contabilidad; siempre me llamaba la
atención porque (cuando era pequeña) mi tía tenía una máquina de escribir de
esas antiguas, y yo le ponía los 4 deditos encima de la derecha y de la
izquierda y le presionaba las teclas. Siempre me gustó de alguna manera ser
secretaria.
¿Cómo era Margarita en el liceo?
M.R: Fui una muchacha tranquila con mi grupito, siempre buscando
de repente un chiste o echar una broma, de hecho, todavía me sigo viendo con
algunos compañeros o hablamos por las redes sociales. Me acuerdo que en el
primer lapso en matemática tuve que repararla porque yo me iba a la 1:00 p.m a
escuchar la radionovela Martín Valiente
–dijo entre risas–, te cuento que cuando la reparé la eximí.
¿Alguna travesura que hayas hecho con
tus compañeros del colegio?
M.R: Con mis compañeros de Libre Escolaridad, nos íbamos para el aeropuerto a comer en Tropi-Burguer un pie de manzana, entonces cuando anunciaban los vuelos (por el altavoz) todos juntos nos parábamos de las mesas como si fuéramos a tomar el avión.
¿Cuál es el recuerdo de tu infancia que más tienes vivo y que extrañas con mucho cariño?
M.R: Cuando mi abuela me compraba retazos de tela y me mandaba hacer vestiditos. También extraño los juegos que inclusive ahora no se ven, como el escondido y las liguitas de las tapas de compota; no había internet, no había teléfono, pero uno la pasaba súper.
Menciona una persona
que te inspira y por qué:
M.R: Yanet Lezama, que también entró aquí desde el INCE, duró 20
años trabajando en la parte de licores y seguimos siendo amigas hoy en día. Ella
es una mujer que me inspira muchísimo, aunque ella es pequeñita yo le digo "tu tienes tamaño, amiga", es echada para adelante, lo que se
propone lo logra, ahorita inclusive está confeccionando ropa de calidad… es muy
increíble. De verdad que para mí es motivo de inspiración.
Coméntanos un poco
sobre tu perrita Channel
M.R: Nosotros no queríamos perros en la casa, le decía a mis hijos que si comprábamos un perro sería de esos de adorno –dijo entre risas–. Channel llega a nuestras vidas porque le comió las cholas a su anterior dueño y ya no la querían en su hogar, y mi hija “mamá vamos a traerla porque pobrecita ¿a donde la vamos a llevar?”, bueno, se quedó con nosotros y nos robó a todos el corazón.
Yo la bañaba, le sacaba las pulguitas, la atendía mientras
mis hijos estudiaban y trabajaban, era súper inteligente. Cuando uno llegaba
tenía esa mirada que enternecía de verdad, era muy importante en nuestras
vidas.
¿Qué le recomiendas a
tu YO del pasado?
M.R: No me arrepiento de lo vivido y lo aprendido, aunque le
recomendaría que viviera la adolescencia… De vivir cada etapa que me fuera
tocando de acuerdo a nuestras edades.
Antes de terminar la entrevista,
Margarita no pasó por alto comentarnos su experiencia con un dispositivo
llamado TELEX. Quizás muchos no tuvieron la oportunidad de utilizarlo, pero
para quienes no lo saben, el TELEX forma parte de la historia de Taurel:
“Cuando estudiaba en el INCE, una mis profesoras de la materia de Mecanografía y Taquigrafía, nos menciona el TELEX, que funciona por cables submarinos y vía satelital. Para mi sorpresa cuando llego aquí a Taurel me ponen en el TELEX, imagínate tú, con la poca referencia yo tenía de él.
Consistía en escribir y (en él) salía una cinta perforada, entonces uno marcaba un número e inclusive había los códigos internacionales como el 222 que era para Miami. Un día me acuerdo que estaba el Sr. Carlos Benatar aquí y era el presidente de la Cámara de Comercio, y él hacía los borradores, yo los transcribía y se los pasábamos a los Ministros y a las personas que él se los tuviera dirigiendo (vía telex).”
Definimos a Margarita
como digno representante de una mujer venezolana: trabajadora, luchadora,
determinada, carismática y exigente consigo misma.
Sus dos grandes amores:
la familia y Taurel. Hoy en día Margarita echa una mirada al pasado y sonríe,
sintiéndose orgullosa del perfil profesional que ha alcanzado en estos 40 años
trabajando en la empresa, desempeñando sus labores como ella dice “con
mucho cariño y amor”.
Coméntanos, ¿qué tal te
pareció esta segunda entrevista?
En vista de nuestro mes
aniversario, la próxima entrevista se le realizará a un compañero que haya cumplido
10 años en Taurel. ¡No te la puedes perder!



